19.8.10

Amén

_La guerra parece al fin terminar,

las bombas, los gritos y los aullidos

están enterrados ya por las ruinas,

al fin callados por el polvo y el odio,

silenciados por la ridiculez.

No tanto. Para sorpresa de un Cristo,

un Cristo de vitrales coloridos,

simples autistas en un mundo gris,

hay dos sombras que se escurren, escabullen,

en el eco, eco gris y solitario

del triste, insignificante altar.

Y ya dejan las sombras de ser sombras,

se transforman en móviles vitrales,

espantan el silencio con su risa,

capturan la alegría, hacen el amor,

en su ya caleidoscópica unión.

Absorto, el Cristo logra sonreír;

curioso, el Sol mira la fusión

en aquel anfiteatro del amor,

que él mismo ilumina, agrandándose,

hasta explotar.

8.8.10

Historia de un instante


Vaivén. Ir y venir en esta hamaca,

mientras el aire celeste descansa,

interrumpido por algún destello,

alguna Luna, alguna luciérnaga

conversan, parpadean con las estrellas,

negativo infinito de tu piel,

y único elemento que no oscila.

Allá un grillo, el croar de un sapo, ahí,

que discuten en eterno entre sí,

construyendo en conjunto este silencio.

Así disfrutan nuestras percepciones,

los problemas no son nada, se esfuman

sin sentido en el aire y el rocío.

Libres, vamos y venimos. Arriba

el aire celeste se despereza.

Brillo rosado y no podemos más,

vamos a descansar en el silencio.


27/12/2009