Si mañana,
ponele, esta vida
me sale mal
y me quedo
dormido despertando
para escuchar la
canción de emociones
cantada por
profetas enchastrados,
si mañana
te dejo un
testamento de alquitrán,
va a estar hecho
todo de horas ciegas.
Estas cuatro
paredes me pegan en pistola,
me digiero
volviéndome cada vez más largo
y caigo una vez
más en la cama de mi siempre,
caigo llorando en
el pozo de álbumes de fotos.
Qué infinito que
está el mundo hoy, viste,
qué rutina
incansable y qué verdad
me recicla para
escupirte versos
de música sin
notas de mi ruido.
Y ahora hay tanto
dos en el reloj incertidumbre
que me vuelvo a
probar la piel cambiada anteayer.
Y de golpe es
mejor sentirme cuerpo
y así abrigarme un poco de nosotros.