Tan
fuerte fue la muerte ese día
que
sus ojos se ensancharon
y
sus pasos de alquitrán
hicieron
ruido de mil veces hoy.
Tan
irónica es la última sonrisa
que
mañana nunca llega
y
sus fotos revelantes
hicieron
eco sin desayunarse.
Tanta
gula de crecer, tanta muerte
algún
día va a aclararte la gran duda
de
esas medialunas de madrugada
que
esperan el tren que nunca llega,
de
la sombra que devuelve el paraguas
que
dejaste en el bondi. Esa misma
que
siempre te amamanta.
Qué
le vas a hacer, no tomaste apuntes
y
el maestro de la vida ya no está,
ahora
es un loco que grita en la plaza,
va
con los zancos de un saber ajeno,
pide
monedas de gente común.
Date
vuelta, mejor no mueras más,
mirá
tu hermoso cuartito y sentí
qué bien vuela este cuerpo chamuscado.