17.5.13

Sabotaje


Hoy mi gran ciudad está sitiada. Me lo dijo la policía, me avisaron en la calle de la vuelta. Los adoquines se volvieron a hundir en el asfalto, un albañil con ellos. El gobierno organizó una masiva cosa que ya me olvidé, el zapatero se coronó rey en el mostrador mientras sus padres concebían otro hijo sin futuro. Los maestros de la escuela normal 2 proclamaron la construcción de túneles larguísimos de años y ladrillos, pero la otra ciudad también, -tremendo- también está sitiada. Los nietos siguen el trabajo y cavan más y un poquito más con las uñas, pero el sitio es un círculo perfecto en el tiempo y el espacio. Catapultas tiran a la gente sin ganas a sendos lugares rodeados de nada: sarampión de hijos sitiados.

Qué le vamos a hacer, chiquito,
las tropas enemigas se nos vienen
encima y encima no sabemos
de qué color son sus cascos.

Qué le vamos a hacer, abuelo,
tanto tiempo a tientas se nos va
y acá la tenemos tan tan clara que
sabemos de memoria Buenos Aires.

Entonces, profesor, te escucho
en esta aula, sin parar, pero pibes
nacen y cavan siempre en algún
lugar del medio del planeta.

Ahora abrigate y cuidado, muchacha,
si algún toldo se nos rompe,
si la musa de al lado nos escucha,
si pateamos los charcos que salpican.
Llevá goma de borrar y acabemos
de una buena vez este desastre.