Sentada y piernas cruzadas, una terraza, infinitas terrazas y una escalera alta, muy alta y es la chica que es nada más, todo menos y ahora sentada un escalón al segundo y otro más y más y más y más grande es la luna de su hipnosis. Dulceluna inaferrable más chica que la mano y los ojos en ella. ¿A dónde querés ir, chiquita? Estás quieta muy. Ahí allá y por afuera y por adentro, ahí también ahí también, también ahí y también ahí. Lindas mirá las escaleras, lindas y bajan y se envuelven, te envuelven, todos bajamos, pasos, pasos, ves cuantos pasos somos y oís las cabecitas que bajan, así es hermoso, perfecto, ¡sí! una más. Una escalera, infinitas escaleras y bajadas, cabecitas que ruedan ojos que ruedan. Montón, montón. Abajo el edificio pesa, cemento y versos se comprimen si no hay lugar en quejas y ladrillos y ais. Abajo están las bolsas, la ceniza y la sombra, pero no importa igual no se entiende. Igual bajá viste, que esta orgía es divertida los que nos copiamos, los igual los que nos tenemos, los que nos derretimos te esperan, es una fiesta. Ya infinitas escaleras que suben, volá nenita que sos rápida. Subí subí arriba de todo, lo más alto y los pisos son cada vez más livianos y sus pies crecen cada vez más rápido y todos juntos se enrollan, se mezclan, trepan, suben, terraza. Un segundito, listo, ahora mejor, hay viento y la bolita, la luna se escapa. Los puntitos también, pero tratemos de subir, ¿soga? ¿escalera? No importa, sentada y piernas cruzadas, y una escalera alta, muy ojos cerrados o y muy abiertos Shhh. Lean en voz baja. Ahora que nadie me moleste tengo que subir mucho para ver el cielo. |