El gato enrolla la cola y se
sienta.
Qué frío hace y qué sueño
en esta noche cualquiera
qué fuertes suenan los pasos
y qué loco que estoy.
El reloj está parado y yo lo miro,
en realidad el tiempo se paró
y aproveché para caminar
y caminar y caminar.
Toqué el timbre de un viejo
psicólogo,
algún científico y un par de
sociólogos
los vi en pijama y me fui y seguí
por la ciudad vacía, muerta,
papeles en la calle, gente
derretida
y todo seco.
Ahora sin apuro todos aprovecharon
y se abrazaron y se amaron y no pensaron
y yo no escuché.
Ahora sin segundos nadie se vistió
para volverse a desvestir,
nadie estudió y nadie tuvo que
y yo los vi y quemé mis libros
e hizo menos frío.