¡Tapúm!
Capullo, ritmo y perdición.
Punza el sueño en
la tarde caliente
y hablás con vos como si fueses lejos,
el lejos de cinco
anteojos de sol,
de un hombre que
camina solamente.
Es que hoy
no me sé y quiero igual decirlo,
largarlo en
cementerio de chatarra,
porque nuestra
parte animal también
vive, y también
escupe esculpiendo
símbolos de
emoción que siempre mueve.
Es el gran
plagio universal,
es un sentimiento
escurridizo
La historia
es historias, es muchos yos
en un tiempo, o más tiempos en un yo,
y esta suma es
presente, es caminar
por adoquines
siempre sucesivos
en la tarde eterna
de un café erótico,
que se hace noche
y día con el chasquido
de éste, mi único
dedo autoritario.
Así mi pasión se
revuelve y veo
a un hombre
construyendo, a un hombre yendo:
¿Como andás, Marco,
puedo acompañarte?