21.9.15

Miramos la circunferencia del Sol,
pero del Sol que nos mira,
que brilla adentro nuestro, que cae,
y que en cada una de nuestras idas
nos espera en un lugar distinto.

Esa vez nos quedamos abrazados
en la parte húmeda de la playa
y uno de esos soles se ponía justo enfrente nuestro,
en la conjunción de nuestras líneas,
y nuestro vértigo era equivalente
a la velocidad con que el cielo se movía.

Afuera del balcón hay fiestas minúsculas 
descontroladas en la oscuridad de sus cuartos,
mientras yo me estiro en la escapada de la luz
que me envuelve a mis espaldas.
Es como estar en la pileta, en el fondo,
llevando la cara al mundo arrugado,
al plan de las vidas que se mueven,
es como buscar una salida
y que la mañana parezca lejana,
lejana hacia atrás, hacia arriba,
lejos para todos