__Subí a la carroza, a la adicción,
a la ilusión. Vení con nosotros
a mirarte, a iluminar, a sentir
el siempre de los siempres
en esta miguita de tiempo
que te persigue. Hola,
de nuevo, ya nos vamos
con nuestros antifaces
y máscaras y caretas
para conocer multitudes
y momentos de experiencias incerteras
de un camino sin destino,
como vos, como nosotros.
No te quedes ahí, nos vamos,
incontables sordomudos que tanteamos
una suerte de emoción, de equívoco
presente de recuerdos, un te acordás
y sí,
hermosos bastones lazarillos de nostalgia
que hienden esta gama de negros brillantes,
dioses impotentes de vicios cansados.
Corré. Por favor.
Ya estás lejos
pero podés
subir y disfrazarte
y correr,
y correr,
nos vamos,
ahora,
ya,
y esta vez puedo estirar las piernas oxidadas e inflar los pulmones cansados, un esfuercito de nada, una mínima diferencia de agujas. Me cuelgo del último vagón y mis párpados y yo caemos pesados en el suelo de un sueño que se aleja traqueteante. Nuestro eco, melódico, me sugiere todavía una canción que no sé escribir. No importa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario