1.9.14

Salgo a dar vueltas. Nos vemos,
llevo las llaves del comedor,
por las dudas. No sea cosa que me vean,
que me agarren triste e indefenso,
solo solo caminando por ahí,
merodeando mis silencios intranquilos
en viajes cada vez mucho más
largos.

Camino para caminar, no pienso
en los lugares que paso por pasar,
sólo resbalo imaginando
minucias verdaderas,
gigantescas.

En la casa se preguntan seguro
que es de mí ahora que llueve
cada vez más, cada vez más lejos.
Se preguntan dónde estoy, si vuelvo
seco o mojado, o si en una de esas
no vuelvo o vuelvo otro.

En fin, quién soy en esta calle mojada
es algo que no sé y se mezcla con el barro.
La tierra no contesta y mi vieja
ya no me parió.

Hola cielo, gracias por esta vueltita,
este barro voraz que me ahoga como el mar
y me envuelve en su calor,
me amputa las lágrimas de esta mañana,
me entierra me quema revuelve

y vuelvo a brotar.

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